16 de enero de 2013

Carta del Editor de La Higuerita. El 2013 nos trae incertidumbre y Esperanza

Escrito por Rafael López Ortega

Queridos lectores: El título de estas líneas pudiera parecer un contrasentido, pero no lo es; nos explicaremos, o, al menos, intentaremos explicarnos.

Aunque tradicionalmente es en el aniversario de la fundación de este periódico, 13 de febrero, cuando solemos hilvanar unas líneas refiriéndonos a la marcha de La Higuerita, hemos creído oportuno iniciar el año y antes de desear felicidad y prosperidad, que puede parecer un sarcasmo con la que nos está cayendo, queremos adelantar lo que pretendíamos decir el mes que viene por si eso cambia la actitud de algunos lectores.

Se trata de comentar la evolución de nuestro periódico en su caminar hacia los 100 años, que, como dice aquel, lo está tocando ya con las manos. Es un deber o una obligación hacia los lectores y anunciantes que vienen colaborando para que La Higuerita no muera.

Permítannos recordar, o repetir, aunque debemos decirlo para los no enterados por reciente incorporación, que La Higuerita es una publicación que se edita sin ánimo de lucro; esto lo saben casi todos los lectores, pero otros no. Es una tarea en la que estamos empeñados por amor a estas páginas, porque  no se tire casi un siglo de prensa local por la borda de este buque llamado Isla Cristina; por respeto a su fundador y a quienes durante 98 años han dejado aquí sus huellas literarias o periodísticas, (alguno  posiblemente cavó aquí su tumba y con sus versos encontró la muerte en los años negros de nuestra historia); también por nuestra pasión por el periodismo isleño y por no romper ese cordón umbilical entre la tierra que nos vio nacer y sus cientos de hijos desperdigados por el ancho mundo viviendo en otros lares, que reciben  La Higuerita con emoción; por la tradición periodística de Isla Cristina, pueblo culto que lo fue,  por algunos gestos significativos de personas que nos sorprenden con detalles que agradecemos (Rafael J. Terán, presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva; arquitecto Francisco. Borja Ruiz-Castizo Mirabent; odontólogo Dr. Martínez Collado), por muchas cosas; por eso nos esforzamos y nos dejamos hasta casi el último aliento en que La Higuerita no muera, pero es tarea difícil y más aún en las circunstancias económicas actuales, de la que no se escapa nadie.
Tenemos que reconocer que, afortunadamente,  en este empeño de mantener el barco navegando no estamos solos. Muchos son los lectores o anunciantes que hacen el sacrificio para que La Higuerita no caiga. Sus anuncios o suscripciones son los flotadores que la sostienen. Algunos colaboradores literarios con sus escritos y el esfuerzo físico y económico desinteresado de quienes todavía podemos hacerlo y que no sabemos hasta cuando, cierran el círculo. En este último año, el respaldo, que agradecemos,  de María Luisa Faneca ante Diputación y Puerto de Huelva, nos ha permitido recibir dos anuncios especiales, que ya caducaron, porque uno fue once meses y otro un año. Lo agradecemos infinitamente, porque han sido anuncios importantes que podríamos decir, fueron un colchón que ha mitigado en parte el impacto de la crisis sobre nuestras espaldas. Con aquel gesto, ambas instituciones prestaron entonces su apoyo para que La Higuerita siga navegando. Hoy, ayer, al haber cesado la colaboración, surge aquí la incertidumbre. Aunque sabemos que los tiempos son difíciles, en este mes de enero vamos a recurrir de nuevo para solicitar consideren mantener el apoyo publicitario que nos prestaban. Y vamos a movernos en varias direcciones. Ahí nuestra esperanza. Por eso el titular.
Pero no hemos terminado. Cuando los grandes medios están sufriendo la crisis del sector, baja la venta de ejemplares, despiden a cientos y cientos de periodistas, consecuencia de la disminución de la publicidad y de las nuevas tecnologías que brindan novedosos canales de información gratuita, aquí no íbamos a ser menos,  también sufrimos los coletazos de ese terremoto que sacude al mundo de los medios de comunicación.

La Higuerita que editaba nuestro recordado don Juan Bautista Rubio Zamorano, e igualmente su sucesor, su hijo Juan,  hasta 1985 en que nos hicimos cargo de la edición del periódico, eran dos hojas, cuatro páginas, todo amor a su pueblo, e infinidad de anuncios que no pagaban o no cobraban. Hace algo más de 27 años iniciamos un rodaje durante el cual fuimos evolucionando para hacer una Higuerita más actual, adaptada a los nuevos tiempos, el mismo espíritu pero lejos de aquel 1915 de su fundación y en cuya línea se mantenía. Hace años que estamos en 20 páginas, muchas veces algunas en color, que cuesta más del doble y no encarecemos el precio, más variedad informativa, mayor número de lectores, son varios miles, y el 15 de mayo de 2009, para que las nuevas tecnologías entraran en La Higuerita, lanzamos la edición digital de lectura gratuita que a no tardar mucho alcanzará el millón de visitas, siendo el portal más leído de todos cuantos existen en la comarca.  Pero,  ahí está una de las cuestiones.

El que tengamos la información diaria en Internet, más amplia, con el valor añadido de las noticias con actualidad e imágenes en color, resta un relativo valor a la edición quincenal en papel, madre y alma de la que se nutre, que siente como se pierde en algunos el sentimentalismo o el sentimiento de lo que es y representa la Higuerita en papel;  hay quien la abandona y la deja a su suerte porque en Internet la tiene gratuita. Así manifestado, se nos escapa la exclamación de ¡porca miseria!

Ya nos lamentamos en número reciente porque estimamos es una falta de consideración hacia la obra que se pretende mantener.  Allá cada cual con su conciencia. Igual sin querer, surge la ocasión de desenmascarar el falso isleñismo. A veces nos preguntamos como era posible que en un pueblo como este hace tres cuartos de siglo existieran dos o tres periódicos a la vez.

Decíamos recientemente, y lo reiteramos, que estamos trabajando para que la edición digital sólo pueda ser leída por los suscriptores de la edición en papel o mediante suscripción a la edición digital. Si un día la economía lo permitiera, no nos importaría volver al acceso libre. Pero antes necesitamos más anunciantes y suscriptores para mantener la edición en papel.

Nuestro firme propósito es dejar de ser su editor cuando La Higuerita cumpla los cien años, y trabajamos para que haya continuidad, aunque nunca se sabe, pero sobre todo porque la estabilidad económica es la base, y esa aún no está garantizada. De momento, con la incertidumbre del mañana, vamos a seguir trabajando y mantener la esperanza en este 2013 que tan negro apunta,  que con esfuerzo y sacrificio, seguro que remontaremos.

Y termino. Que ustedes tengan salud, que sean felices, al menos inténtelo por favor, que prosperen,  y nuestra sincera gratitud por la colaboración que nos prestan y su paciencia al leer esta larga perorata.

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