Queridos lectores: El título de estas
líneas pudiera parecer un contrasentido, pero no lo es; nos
explicaremos, o, al menos, intentaremos explicarnos.
Aunque tradicionalmente es en el
aniversario de la fundación de este periódico, 13 de febrero, cuando
solemos hilvanar unas líneas refiriéndonos a la marcha de La Higuerita,
hemos creído oportuno iniciar el año y antes de desear felicidad y
prosperidad, que puede parecer un sarcasmo con la que nos está cayendo,
queremos adelantar lo que pretendíamos decir el mes que viene por si eso
cambia la actitud de algunos lectores.
Se trata de comentar la evolución de
nuestro periódico en su caminar hacia los 100 años, que, como dice
aquel, lo está tocando ya con las manos. Es un deber o una obligación
hacia los lectores y anunciantes que vienen colaborando para que La
Higuerita no muera.
Permítannos recordar, o repetir, aunque
debemos decirlo para los no enterados por reciente incorporación, que La
Higuerita es una publicación que se edita sin ánimo de lucro; esto lo
saben casi todos los lectores, pero otros no. Es una tarea en la que
estamos empeñados por amor a estas páginas, porque no se tire casi un
siglo de prensa local por la borda de este buque llamado Isla Cristina;
por respeto a su fundador y a quienes durante 98 años han dejado aquí
sus huellas literarias o periodísticas, (alguno posiblemente cavó aquí
su tumba y con sus versos encontró la muerte en los años negros de
nuestra historia); también por nuestra pasión por el periodismo isleño y
por no romper ese cordón umbilical entre la tierra que nos vio nacer y
sus cientos de hijos desperdigados por el ancho mundo viviendo en otros
lares, que reciben La Higuerita con emoción; por la tradición
periodística de Isla Cristina, pueblo culto que lo fue, por algunos
gestos significativos de personas que nos sorprenden con detalles que
agradecemos (Rafael J. Terán, presidente de la Asociación de la Prensa
de Huelva; arquitecto Francisco. Borja Ruiz-Castizo Mirabent; odontólogo
Dr. Martínez Collado), por muchas cosas; por eso nos esforzamos y nos
dejamos hasta casi el último aliento en que La Higuerita no muera, pero
es tarea difícil y más aún en las circunstancias económicas actuales, de
la que no se escapa nadie.
Tenemos que reconocer que,
afortunadamente, en este empeño de mantener el barco navegando no
estamos solos. Muchos son los lectores o anunciantes que hacen el
sacrificio para que La Higuerita no caiga. Sus anuncios o suscripciones
son los flotadores que la sostienen. Algunos colaboradores literarios
con sus escritos y el esfuerzo físico y económico desinteresado de
quienes todavía podemos hacerlo y que no sabemos hasta cuando, cierran
el círculo. En este último año, el respaldo, que agradecemos, de María
Luisa Faneca ante Diputación y Puerto de Huelva, nos ha permitido
recibir dos anuncios especiales, que ya caducaron, porque uno fue once
meses y otro un año. Lo agradecemos infinitamente, porque han sido
anuncios importantes que podríamos decir, fueron un colchón que ha
mitigado en parte el impacto de la crisis sobre nuestras espaldas. Con
aquel gesto, ambas instituciones prestaron entonces su apoyo para que La
Higuerita siga navegando. Hoy, ayer, al haber cesado la colaboración,
surge aquí la incertidumbre. Aunque sabemos que los tiempos son
difíciles, en este mes de enero vamos a recurrir de nuevo para solicitar
consideren mantener el apoyo publicitario que nos prestaban. Y vamos a
movernos en varias direcciones. Ahí nuestra esperanza. Por eso el titular.
La Higuerita que editaba nuestro
recordado don Juan Bautista Rubio Zamorano, e igualmente su sucesor, su
hijo Juan, hasta 1985 en que nos hicimos cargo de la edición del
periódico, eran dos hojas, cuatro páginas, todo amor a su pueblo, e
infinidad de anuncios que no pagaban o no cobraban. Hace algo más de 27
años iniciamos un rodaje durante el cual fuimos evolucionando para hacer
una Higuerita más actual, adaptada a los nuevos tiempos, el mismo
espíritu pero lejos de aquel 1915 de su fundación y en cuya línea se
mantenía. Hace años que estamos en 20 páginas, muchas veces algunas en
color, que cuesta más del doble y no encarecemos el precio, más variedad
informativa, mayor número de lectores, son varios miles, y el 15 de
mayo de 2009, para que las nuevas tecnologías entraran en La Higuerita,
lanzamos la edición digital de lectura gratuita que a no tardar mucho
alcanzará el millón de visitas, siendo el portal más leído de todos
cuantos existen en la comarca. Pero, ahí está una de las cuestiones.
El que tengamos la información diaria en
Internet, más amplia, con el valor añadido de las noticias con
actualidad e imágenes en color, resta un relativo valor a la edición
quincenal en papel, madre y alma de la que se nutre, que siente como se
pierde en algunos el sentimentalismo o el sentimiento de lo que es y
representa la Higuerita en papel; hay quien la abandona y la deja a su
suerte porque en Internet la tiene gratuita. Así manifestado, se nos
escapa la exclamación de ¡porca miseria!
Ya nos lamentamos en número reciente
porque estimamos es una falta de consideración hacia la obra que se
pretende mantener. Allá cada cual con su conciencia. Igual sin querer,
surge la ocasión de desenmascarar el falso isleñismo. A veces nos
preguntamos como era posible que en un pueblo como este hace tres
cuartos de siglo existieran dos o tres periódicos a la vez.
Decíamos recientemente, y lo reiteramos,
que estamos trabajando para que la edición digital sólo pueda ser leída
por los suscriptores de la edición en papel o mediante suscripción a la
edición digital. Si un día la economía lo permitiera, no nos importaría
volver al acceso libre. Pero antes necesitamos más anunciantes y
suscriptores para mantener la edición en papel.
Nuestro firme propósito es dejar de ser
su editor cuando La Higuerita cumpla los cien años, y trabajamos para
que haya continuidad, aunque nunca se sabe, pero sobre todo porque la
estabilidad económica es la base, y esa aún no está garantizada. De
momento, con la incertidumbre del mañana, vamos a seguir trabajando y mantener la esperanza en este 2013 que tan negro apunta, que con esfuerzo y sacrificio, seguro que remontaremos.
Y termino. Que ustedes tengan salud, que
sean felices, al menos inténtelo por favor, que prosperen, y nuestra
sincera gratitud por la colaboración que nos prestan y su paciencia al
leer esta larga perorata.
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