Una semana después del partido en el municipal lepero, 11 valientes uniformados de amarillo se encontraban enfrentándose al Sevilla F. C en el estadio Ramón Sánchez Pijuan, acompañados por un puñado de isleños desplazados hasta tierras sevillanas. La esperanza era lo único que le quedaba a este modesto club onubense, el partido comenzó y para desanhelo del cuadro costero en el minuto 11 de partido Benítez era expulsado, apelando a la épica como única solución. Para mayor INRI en el minuto 35 el Sevilla se adelantaba en el marcador, sin embargo en un final de primera parte espectacular el Isla Cristina consigue igualar la eliminatoria colocando 1-2 al descanso, el sueño comenzaba a fraguarse.
Las esperanzas de los isleños se esfumaban conforme el cronómetro de Nervión avanzaba, sin embargo la valentía de estos y los ánimos de la afición allí desplazados mantenían vivo el sueño amarillo. En el minuto 75 del partido un gol del griego Tsartas parecía que mataba el sueño costero, sin embargo 8 minutos después el número 7 isleño ,Mariano, chutaba desde unos 35 metros marcando un gol épico, un gol que levanto a 18.000 personas a 100 km de distancia, un gol que puso a un pueblo en la portada del periódico deportivo de mayor tirada nacional, el sueño se consiguió, la esperanza triunfó.
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