Escrito por José Luis Marraez Numate
En el transcurso 1940 en la Checoeslovaquia ocupada por los nazis, comienza trabajar en una fabrica de zapatos llamada Bata un chico de 16 años, a los dos años de comenzar ese trabajo, la misma empresa organiza una carrera en la que el nuevo empleado no quiere participar, pero finalmente le obligan a hacerlo, alcanzando el segundo puesto sin haber entrenado nunca, lo cual es una gran sorpresa, incluso para el mismo, desde este momento, este trabajador de Bata empieza a sentir atracción por las carreras.
El joven checoslovaco más tarde decide ingresar en el ejercito, no dejando el atletismo de lado, por lo que comienza a participar en campeonatos nacionales y europeos, hasta llegar a los Juegos Olímpicos de Londres 1948,consiguiendo el éxito de dos medallas olímpicas, oro en la prueba de 10.000 metros y plata en 5.000 metros.
La hazaña de Londres quedaría ensombrecida cuatros años después, ya que en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, es donde nuestro protagonista donde logra su mayor gesta, algo que no se ha vuelto a repetir. En el transcurso de una semana, consigue tres medallas de oro, 5.000 metros, 10.000metros y maratón, en esta prueba que suponía su primera maratón, miró a sus compañeros de carrera y les dijo: “Yo no entiendo mucho de maratones, ¿Pero no vamos un poco lento?”, tras no encontrar respuesta aceleró el ritmo, escapándose en solitario para conseguir la medalla de oro y batir el récord olímpico. Para alegría suya, su mujer también consiguió la medalla de oro en la prueba de jabalina.
La última prueba en que participó este campeón olímpico fue el cross de Lasarte del año 1958, posteriormente siguió en el ejercito, alcanzando el grado de coronel, pero en "la primavera de Praga" durante el mes de Agosto del año 1968, apoyo a Alexander Dubček, quien se había rebelado contra el régimen comunista existente, tras el aplastamiento del levantamiento a manos de las tropas soviéticas, fue degradado, asignándole posteriormente trabajos de barrendero. Quien procuró esto, no contó con el profundo respeto y admiración de la población checa hacia este hombre, por ello cada vecino barría su parte de calle antes de que su “barrendero” llegara, el nombre de este barrendero era Emil Zatopek “La locomotora humana”.
Hace 6 días
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